Los Síntomas Que La Señalan

Los Síntomas Que La Señalan

Todas las relaciones, del tipo que sean, se hacen y dependen de dos personas. Entonces, ¿por qué hay o generamos relaciones tóxicas? Principalmente por dos motivos: nadie nos ha enseñado a identificar una relación de este tipo o no hemos tenido un modelo saludable de relación.

Resulta muy fácil identificar una relación agresiva, donde uno de los miembros de la pareja falta de forma grave al respeto al otro. En las relaciones tóxicas, por el contrario, dicha toxicidad comienza poco a poco, en pequeñas dosis, tan sutiles que, al principio, la ceguera del amor nos impide identificar esas pequeñas señales que no nos gustan, que pasamos por alto o les quitamos importancia. Este tipo de relaciones se hace día a día, a base de pequeños detalles que merman a una de las dos personas en favor de la otra.

Cómo se identifica

Para poder diferenciar una relación saludable de una tóxica, tenemos que tener una idea de ambos modelos. En el primero, la relación es equilibrada, recíproca y simétrica en general; es una relación en la que las dos personas dan y reciben a partes iguales, se cuidan y crecen a la vez.

Cuando no es así, cuando no es recíproca, en ella, uno da más que el otro. Tampoco es equilibrada, porque favorece a uno de los dos en detrimento del otro. Es una relación desigual.

Este tipo de relaciones no solo se da en la pareja, sino en cualquier otro ámbito en el que nos relacionemos, puede ser en el trabajo, entre amigos o en la familia. Por ello, saber identificarlas es el primer paso para poder modificarlas.

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Las señales que nos dicen que estamos ante una relación tóxica pueden ser múltiples, variadas y sutiles. Desde comentarios, bromas, críticas, gestos o conductas, demandas, exigencias o un estilo de comunicación, incluso no verbal, que genera malestar e inseguridad en el otro. Podríamos resumirlo diciendo que comprenderían cualquier comportamiento que, de algún modo, reste seguridad o perjudica a la otra persona. El problema es que, a menudo, resulta difícil identificarlos, más aún si van acompañadas de un 'te quiero mucho', creando un refuerzo intermitente y una disonancia cognitiva que aumentan la dependencia e indefensión de la víctima.

Podemos comparar la toxicidad en la relación a inocular un veneno en pequeñas dosis, que no mata pero va debilitando a la persona poco a poco. En el caso de una relación tóxica, el veneno se inocula en forma de comportamientos miniagresivos, que generan en la víctima un malestar difuso, que no logra identificar, pero que día a día va minando su autoestima. Cuanto más dure la relación, mayor será dicho malestar.

Para evitarlo, y sin entender muy bien qué lo provoca, la víctima de una relación tóxica renuncia a hacer cosas o relacionarse con personas para amoldarse a las demandas del agresor, el único modo que encuentra de disminuir dicho malestar, todo ello en nombre del amor, sin ser consciente de la manipulación, pero no por falta de capacidad o inteligencia, sino por todos los mecanismos que el manipulador pone en marcha desde el comienzo de la relación.

Es culpa de los dos o de uno

Las relaciones siempre son cosa dos. La persona que agrede debe aprender a relacionarse de una forma más honesta, y quien sufre este tipo de actuaciones tiene que aprender a identificarlas, ponerles límites y, si es necesario, establecer contacto cero con el agresor.

"La persona que agrede debe aprender a relacionarse de una forma más honesta y quien sufre estas actuaciones tiene que identificarlas"

Existen dos perfiles especialmente tóxicos, que generan relaciones muy dependientes en sus víctimas, que son el narcisista y el psicópata manipulador. En el caso del primero, lo da todo al principio, enamorando a la víctima y manteniendo el hechizo a base de 'te quieros', al tiempo que, de forma paralela, comienza a minar su autoestima, para quien es muy difícil identificar un comportamiento claramente abusivo; por el contrario, suele pensar que ha encontrado a su príncipe azul o su princesa rosa. El narcisista, tras elegir a su víctima, ha estudiado cuidadosamente sus puntos débiles, sus carencias, creando en la víctima la ilusión de ser la persona que siempre ha estado buscando. Este tipo de relaciones, de gran intensidad, generan en la víctima una gran dependencia emocional de la imagen que proyecta el abusador.

Chloe Bennett
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Chloe Bennett

Chloe Bennett explores the intersection of pop culture, streaming entertainment, digital trends, and contemporary lifestyle. Her weekly commentary reaches thousands of culture enthusiasts.